El Torreón de Navardún y su latido firme

La edificación alberga hoy la oficina de información turística de la Valdonsella y es el Centro de Interpretación ’Navarra y Aragón, reinos de frontera’

Cuando hay que hablar de Navardún en profundidad, o a ras de superficie, una opción lógica y resolutiva es Carlos Ripalda, esté físicamente en el pueblo o en Zaragoza, sus dos polos de acción. Historiador e investigador, ha escrito dos libros sobre el pueblo y la zona de la Valdonsella (o Bal D’Onsella) con el cariño del lugareño y el rigor del estudioso.

Carlos ha sacado dos libros sobre Navardún como parte de un todo, enclave de acceso a la Valdonsella. La editorial Doce Robles editó ‘Los tesoros ocultos de la Valdonsella’, donde Carlos abunda en el arte eclesiástico de la zona, desde las pinturas murales de Bagüés trasladadas al Museo Diocesano de la catedral jaquesa a joyas monumentales de Los Pintanos, Isuerre, Longás, Sos, Undués de Lerda, la propia Navardún, Urriés, Lobera, Petilla de Aragón, Sangüesa, Ruesta o Javier.

El Torreón es la puerta de entrada al valle, y el gran símbolo del pueblo. Además, tiene nueva vida desde hace unos años. «Funcionamos más como oficina de turismo o información de la zona –explica Carlos– y de toda la Valdonsella, y aprovechamos el Torreón para las visitas y como atractivo ‘per se’ de la zona. Está musealizado como Centro de Interpretación ‘Navarra y Aragón, Reinos de Frontera’, pero hay que contextualizarlo en su historia como palacio episcopal del obispo de Pamplona. Ahí se atiende a los visitantes y según sus intereses, se orienta la visita, que puede ir desde el patrimonio cultural al natural o las rutas senderistas. También recomendamos las visitas a diferentes pueblos y resumimos lo que hay en cada uno, desde opciones de deportes y naturaleza a gastronomía o alojamientos.

Divisiones internas

No, no se va a hablar de peleas intestinas entre los actuales moradores del pueblo, sino del discurso expositivo por niveles en el Torreón, diseñado por Carlos Ripalda y apoyado en la parcela artística por el escultor Carlos Arrabal. En la planta calle se explican los diferentes estratos, y hay un resumen panelado de la historia medieval de este enclave, con proyección al futuro. En la primera planta (hay escalera interna) comienza la pirámide social de la época medieval por la parte baja, los ‘lavoratores’ o trabajadores; en la segunda se analiza a los ‘oratores’, los monjes, que imparten la cultura; en la alta, que coincide con la planta noble del palacio, se refleja la idiosincrasia de los ‘bellatores’, los que libran y dirigen las batallas, que eran nobles y reyes. Hay una cuarta planta con una recreación de los enterramientos de la época». En lo alto de la torre, las vistas privilegiadas en 360 grados de la Valdonsella y los montes que la limitan es fantástica; no en balde son 26 metros de altura, lo que ayuda a este privilegio.

El Torreón abre a partir de San Valero; se puede acudir los sábados y festivos de 11.00 a 14.00 y los domingos de 11.00 a 14.00. Desde abril también se abre el viernes por la tarde, de 16.00 a 18.00, y durante los meses de julio y agosto, con el regreso de los hijos del pueblo residentes en otras localidades y la afluencia de visitantes coyunturales, la oficina del Torreón se abre de martes a domingo, de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00.

Un casco urbano con encanto y patrimonio románico en puridad

No todo es parroquia al hablar del patrimonio religioso del término municipal de Navardún.En la pedanía de Gordués hay una iglesia del románico pleno y de carácter privado, San Esteban; de su ábside, levantado en sillería irregular, sólo es visible el lateral norte. En otro enclave, Gordún, está la iglesia de la Virgen del Pilar.

En cuanto a Nuestra Señora de la Asunción, se trata de una de las iglesias más antiguas de las Cinco Villas. Pertenece al llamado románico oscense y está en un admirable estado de conservación, aunque es cierto que a mediados del pasado siglo sufrí una reforma de considerables proporciones, que supuso de hecho la desaparición de varios elementos; fue un empeño del párroco de la localidad en aquella época, que entendía que estos elementos eliminados alteraban la pureza del estilo de construcción que se siguió en su concepción y fábrica inicial. Fue una apuesta por la austeridad.

El ‘lavado de cara’ no fue pequeño. Se eliminó el coro, así como las arcadas pegadas a la iglesia y el altar mayor. Sagrario López Cardona, vecina del pueblo y una de sus principales valedoras, recuerda que «mosén Jesús Auriznea Garaitazelaia está enterrado en el pueblo, al que quiso mucho, pero a la iglesia la hizo retroceder hacia el románico original, prefería la austeridad».

Las calles de Navardún son intrincadas, pero en la mayoría asoma la salida al río o el monte, que aliviana el paseo. Lo de andar gusta: de hecho, desde 1734, Navardún tiene su propia ‘javierada, que antes era iniciativa compartida con varios pueblos y que ahora solo secunda la localidad navarra de Sada (Navarra) secunda esta iniciativa. Desde Navardún hay 10 kilómetros hasta Javier que los mayores hacen en autobús y los más jóvenes, a pie.

Los matices de los paneles, recuerdos infantiles y un audiovisual

José Antonio Ripalda, hermano de Carlos, reside en el pueblo y recuerda que el Torreón vivió hasta su restauración tiempos más grises. En el nivel calle, al que se accede después de subir una buena cuesta (puede hacerse en coche) se detalla por medio de paneles los hitos medievales de la zona,, con remonte inicial a la historia pretérita (mención a Roma), descripción de los Reinos medievales de Pamplona y Aragón y una vista Hacia el Futuro. Se recuerda en el siglo IX a Íñigo Arista, García Íñiguez, Fortún Garcés y Sancho I, reyes de Pamplona, y sus contemporáneos aragoneses Aureolo, Aznar I de Galíndez o Galindo I de Aznárez. En el sótano, abovedado, hay un audiovisual sobre los castillos y la restauración del Torreón.

NAVARDÚN

Comarca. Cinco Villas.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 132 kilómetros por la AP-68, A-126, A-127 y A-1601.

Dónde comer y dormir. La opción del pueblo para ambas cosas, a las que se suma la alternativa de bar y terraza, es el restaurante y hotel Artieda.

Excursiones. Hay muchas rutas, pero la más recomendada es la subida a la fuente y la visita al castillo de Ruita.

Los caracoleros. Es el mote de los naturales del pueblo, y se lleva con orgullo; hay presencia del mentado animal en muchos lugares, incluyendo escudos.

Palacio de los Duques de Villahermosa. Está en Gordún, núcleo compuesto por casas alrededor de una plaza cuadrada, junto a la cual está el palacio. Los duques eran los dueños del pueblo.

Yacimientos. Hay 13 en la zona, casi todos de sílex al aire libre en el Campo del Saso o la Cantera de los Almendros, datadas en la Edad del Bronce. También hay yacimientos romanos, concretamente en los parajes de Los Villares y Los Olivares.

Artículo incluido en la serie ‘Aragón es extraordinario‘.

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